
Hace unos días volví a ver "Following", la primera película de Christopher Nolan, y me di cuenta de un detalle que, aunque insignificante, resulta enormemente llamativo. Pero antes de nada, os pongo en antecedentes.
Nolan rodó esta película...
...en 1998,
...en blanco y negro,
...con una cámara de 16mm
...y tan sólo 6.000 dólares (!!!!).
Sus inicios fueron similares a los de otros jóvenes directores que rodaron su ópera prima durante los fines de semana, con poquísimos medios y reducido presupuesto (unos 20.000 dólares), pero con mucho talento. Dos de los ejemplos más significativos son "Slacker" (Richard Linklater, 1991) y "Clerks" (Kevin Smith, 1994).
No obstante, lejos de ser una peliculita sin nada que decir, "Following" es mucho más que un simple ejercicio de estilo. Aún con sus fallos, es una buena película que, con un estilo muy particular, cuenta una historia interesante de forma bastante sorprendente. Podríamos decir que es el experimento pre-"Memento", película que dirigiría dos años más tarde. Y es que, al igual que en la cinta del amnésico tatuado, una historia que no terminaría de funcionar en manos de otro cineasta, bajo la dirección de Christopher Nolan se convierte en una joya.
Bueno, no me enrollo más.
El detalle del que hablaba al principio de la entrada tiene que ver con Batman. Sí, sí; con Batman. Parece ser que Nolan estaba predestinado a dirigir las películas del hombre murciélago.
¿Queréis saber de qué hablo? En ese caso, tendréis que averiguarlo vosotros mismos...
Nolan rodó esta película...
...en 1998,
...en blanco y negro,
...con una cámara de 16mm
...y tan sólo 6.000 dólares (!!!!).
Sus inicios fueron similares a los de otros jóvenes directores que rodaron su ópera prima durante los fines de semana, con poquísimos medios y reducido presupuesto (unos 20.000 dólares), pero con mucho talento. Dos de los ejemplos más significativos son "Slacker" (Richard Linklater, 1991) y "Clerks" (Kevin Smith, 1994).
No obstante, lejos de ser una peliculita sin nada que decir, "Following" es mucho más que un simple ejercicio de estilo. Aún con sus fallos, es una buena película que, con un estilo muy particular, cuenta una historia interesante de forma bastante sorprendente. Podríamos decir que es el experimento pre-"Memento", película que dirigiría dos años más tarde. Y es que, al igual que en la cinta del amnésico tatuado, una historia que no terminaría de funcionar en manos de otro cineasta, bajo la dirección de Christopher Nolan se convierte en una joya.
Bueno, no me enrollo más.
El detalle del que hablaba al principio de la entrada tiene que ver con Batman. Sí, sí; con Batman. Parece ser que Nolan estaba predestinado a dirigir las películas del hombre murciélago.
¿Queréis saber de qué hablo? En ese caso, tendréis que averiguarlo vosotros mismos...

3 comentarios:
¡¡¡Que curiosidad!!!
recuerdo el símbolo de batman en algún momento de la película, pero no sé si era en un llavero o una pegatina en la puerta o algo así :D
frikazos al poder!!
Manirl
Es una de las dos, pero no te diré cual :P
¡Ah!, y friki serás tú que te acuerdas... ¡Jajaja!
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