La recuerdo sentada en medio de la carretera, a medio vestir, tarareando el estribillo de una canción que ella misma había inventado. A su alrededor todo era artificial y mecánico, extraño y despreciable. Ella, en cambio, era pura de espíritu. Vestía como una fulana, eso es cierto, pero tenía un gran corazón.
sábado, diciembre 06, 2008
Salvado
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