miércoles, enero 07, 2009

Chim Pom

Se acabaron las fiestas. Muchos y muy buenos regalos, alguna que otra comilona, bastantes sesiones de cine, risas y sonrisas de todas las formas y colores... Vamos, que de lujo. Como es normal, también ha habido algunos peros, pero todos insignificantes.

Como han sucedido tantas y tan buenas cosas, hago un resumen de lo mejor de la Navidad 2008 a modo de Top Ten:

  1. Estar con la familia y los amigos. Especial mención a Nurit, mi sister y el señor Buta.
  2. Encontrarle nuevamente sentido a la Tesis, ya que empezaba a desvanecerse.
  3. Saber que hay gente con la que aún puedo contar para lo bueno y lo malo.
  4. Ser capaz de entender que hay gente con la que, directamente, es mejor no contar.
  5. Tener tiempo para ponerme (un poco) al día en materia de cine.
  6. Comprarme el dichoso-maravilloso iPhone de "Te-le-fó-ni-ca".
  7. No quedarme ciego de estar a oscuras con el ordenador tantas horas. Ya lo dijo la chica de la óptica: "Serás fotofóbico, pero tienes visión 100/100".
  8. Recordar las Navidades de otros años con nostalgia pero sin ponerme (casi) triste.
  9. Celebrar mi no-cumpleaños en "La cocina de Vives".
  10. Haber sido capaz de pensar en nueve highlights de estas Navidades sin tener que calentarme mucho la cabeza. Es muy buena señal.

3 comentarios:

Nurit dijo...

Pues si que es buena señal, veo que has tenido unas bonitas navidades! (yo tampoco me puedo quejar, las he disfrutado). Espero que todas tus navidades sean tan buenas o mejores que esta... ¡qué digo! espero que todos tus días sean tan buenos!! ;)

Un beso! TQ!

frá dijo...

jajaj, me encanta tu top ten.... y ese no cumpleaños!!!!!!! realmente pienso en cómo empezó todo esto de cantarte y no lo recuerdo! si te acuerdas tu ponme al día!

Anónimo dijo...

La vida está siempre llena de claros y oscuros, de luces y sombras... Hay que disfrutar de los momentos felices sabiendo que tienen su fin y estando siempre en disposición de volverlos a vivir. La vida pasa deprisa y tenemos que ser capaces de guardar en nuestro corazón todo lo bueno que nos ha pasado y, al mismo tiempo, minimizar o tratar de olvidar los sufrimientos y contratiempos que nunca faltan. La madurez sólo es posible cuando uno acepta la realidad y lucha por mejorarse y mejorarla. Un fuerte abrazo.